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2.3.26

Bar Bauma celebra su segundo aniversario con una cata privada de los brioches del año

En su segundo aniversario, Bar Bauma celebró una cata privada para agradecer la fidelidad de sus clientes, reuniendo los siete brioches que marcaron el año. Cada creación reflejó producto de temporada, creatividad y esencia de bar clásico. Los asistentes votaron su favorito, que se incorporará a la carta de 2026.

Hay aniversarios que se celebran hacia fuera. Y otros que se celebran hacia dentro. El segundo aniversario de Bar Bauma, a finales de febrero, fue de los segundos. Una fecha que no quisimos convertir en ruido, sino en agradecimiento. Porque si algo ha definido el 2025 en Bauma, ha sido la fidelidad de quienes han vuelto una y otra vez a la barra, a la mesa, al brioche del mes.

Por eso, el pasado 26 de febrero por la tarde, organizamos algo especial: una cata privada para nuestros clientes, una reunión pensada para compartir, probar y recordar todos los brioches que han marcado el año.

Siete meses, siete creaciones, siete maneras distintas de entender un brioche. Una tarde para volver a saborearlos todos.

El brioche del mes: una tradición que ya es parte de Bauma

Desde que comenzamos con el formato del brioche del mes, supimos que no sería solo una receta puntual. Se convirtió en una pequeña tradición dentro del bar. Una forma de trabajar el producto de temporada, de jugar con la memoria gastronómica catalana y de mantener viva la creatividad sin perder la esencia del bar clásico.

Cada brioche ha tenido su carácter. Algunos más frescos, otros más intensos. Algunos con guiños a cocinas del mundo, otros profundamente de casa. Y verlos todos juntos en una misma mesa fue, de alguna manera, mirar atrás y entender el recorrido de este segundo año.

Junio: el inicio fresco

El recorrido empezó con el Brioche de junio, una combinación ligera y directa: aguacate, salmón y mayonesa. Fue el brioche que abrió el verano, con un perfil fresco, equilibrado y fácil de compartir. Un inicio suave que marcaba la intención de la temporada.

Julio: intensidad y brasa

En julio llegó uno de los más recordados: carrillera de ternera, teriyaki y burrata ahumada. Un brioche más profundo, más intenso, donde la carne cocinada a fuego lento se mezclaba con matices dulces y ahumados. Fue uno de esos bocados que pedían servilleta y silencio durante el primer segundo.

Agosto: mar y contraste

El verano avanzó con un brioche que sorprendió desde el primer anuncio: gamba al ajillo, yema curada, clara crujiente y mayonesa kewpie. Textura, contraste y un guiño contemporáneo que rompía con lo esperado sin perder coherencia. Fue, probablemente, uno de los más comentados del año.

Septiembre: elegancia y otoño temprano

Con septiembre llegó el cambio de ritmo: pato asado, mayonesa de foie y chutney de higos frescos. Un brioche que anunciaba el otoño con dulzor equilibrado y profundidad. Más pausado, más redondo, más de sobremesa larga.

Octubre: sabores de casa

En octubre volvimos a casa. Butifarra de perol, setas de temporada y mayonesa de ceps. Un brioche que sabía a bosque, a cocina catalana tradicional reinterpretada con respeto. Fue uno de los que más conectó con quienes buscan en Bauma ese equilibrio entre bar clásico y creatividad.

Noviembre: tradición reinterpretada

Noviembre trajo la versión Bauma de la “ropa vieja”, acompañada de setas y boniato, con mayonesa de castaña y crujiente de cerdo. Cocina de aprovechamiento elevada, sin perder identidad. Un brioche cálido, contundente y profundamente de temporada.

Diciembre: cierre marino

Y el año cerró con atún marinado, crema de ajo blanco y salicornia. Un brioche más ligero en apariencia, pero lleno de matices. Fresco, salino, elegante. Una despedida que dejaba claro que la creatividad en Bauma no se detiene.

Una cata para agradecer, no para exhibir

La tarde del 26 de febrero no fue un evento masivo. Fue íntimo. Cercano. Los clientes invitados pudieron probar los siete brioches en formato degustación, conversar con el chef, preguntar, comentar y compartir impresiones.

Lo más especial no fue solo la comida, sino el intercambio. Escuchar qué brioche había sido su favorito, cuál les sorprendió más, cuál repetirían sin dudar. Esa conversación directa es la que mantiene vivo un bar como Bauma.

Y, como parte de la experiencia, cada asistente pudo votar su brioche favorito, el que consideran que merece incorporarse de manera permanente a la carta de 2026. Una decisión colectiva, nacida de quienes han estado presentes durante todo el recorrido.

Dos años de barra, cocina y fidelidad

Cumplir dos años no es solo sumar tiempo. Es construir una comunidad. Bauma ha crecido gracias a quienes lo han elegido como su bar de confianza, como su lugar para desayunar, para comer sin prisas o para descubrir el brioche del mes.

Esta cata privada fue nuestra forma de decir gracias. Sin grandes discursos. Con pan brioche, producto bien trabajado y conversación.

El brioche ganador se incorporará próximamente a la carta de este 2026, elegido por quienes han estado ahí desde el principio. Y eso, para nosotros, tiene más valor que cualquier tendencia. Porque al final, un bar se construye así: con constancia, con sabor y con personas que vuelven.

Y si algo nos ha dejado claro este segundo aniversario, es que Bauma no sería Bauma sin quienes se sientan cada día a su mesa.